• Document: GUÍA PARA MONAGUILLOS
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GUÍA PARA MONAGUILLOS INTRODUCCIÓN Esta guía no es un curso religioso del estudio ni un sustituto para el Catecismo de la Iglesia Católica, sólo está formulada específicamente para la instrucción de monaguillos para el servicio en el rito latino romano ordinario de la Santa Misa. Todo servicio que hacemos para Jesús, tiene que ser desempeñado con toda la devoción y solemnidad que merece nuestro Señor. El servicio del Monaguillo, ese «pequeño monje» que vemos de un lado para el otro alrededor de la Mesa del Altar, no es la excepción. El rol del monaguillo es uno de los más importantes que pueda desempeñar todo aquel que sirve en el Altar, por estar muy cerca de Cristo Eucaristía. Y por ser el encargado de asistir a Jesús en la persona del Sacerdote, se le conoce como Servidor del Altar. Los Servidores del Altar son elegidos por el Señor para estar con Él en su Mesa. Con esta guía conocerás lo que hace el Servidor del Altar, pero a su vez adquirirás conciencia sobre la importancia de este rol, responsabilidades y sacrificios que conlleva, y cómo con tu ejemplo de vida todos verán en ti a un siervo de Cristo, y a uno que le sirve muy de cerca. Los monaguillos son escogidos de entre los fieles de la Parroquia, de entre quienes demuestren un deseo de participar de una manera más íntima en la Santa Misa. Es un verdadero honor y un privilegio extremo servir y arrodillarse tan cerca del Altar, figura de Nuestro Salvador amoroso, Jesucristo. Debemos tomar conciencia que sobre el altar estará presente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. El monaguillo está encargado de que Jesús, a través de la persona del Sacerdote, esté bien servido; como cuando tenemos a alguien que nos es muy querido en casa, y nos desvivimos por honrarle con nuestras atenciones. El rol del servidor del Altar es marcadamente notable por el sacrificio y el servicio. Ellos están dispuestos a sacrificar su tiempo y conveniencias para cumplir el horario con fidelidad, puntualidad y devoción. Cuando surge un inconveniente, el servidor del Altar responde a los deberes requeridos. Por estar tan cerca de Jesús, habrán de observar unos modales dignos del Señor. Esto conlleva desde cómo llegan vestidos para servirle en la Santa Misa, fiesta a la que todos somos invitados, hasta el modo de comportarse antes, durante y después de la misma. Si tenemos estas consideraciones para con aquellos que nos importan en la vida, cuánto más las tendremos para quien es el más importante de nuestras vidas, Jesucristo. El monaguillo lo es las veinticuatro horas, no es sólo una o dos horas, mientras se encuentra en el templo, lo es siempre. Recuerda que cuando las personas asisten a la Misa, los ven en el Altar junto al sacerdote, tranquilo, respetuoso. Por lo tanto, esperan el mismo comportamiento fuera del Altar. Por eso, el ejemplo debe ser el mejor, todos los están observando: vecinos, maestros, vuestros padres, sacerdotes, Dios. Asimismo, la función del monaguillo no se limita a servir en la Santa Misa, sino también en mantener limpio el templo, cerrar puertas, rezar el Rosario, ayudar al prójimo y desarrollarse espiritualmente. ¡Gracias por ofrecerte a servir en este ministerio! SER MONAGUILLO ES UN LLAMADO La Iglesia siempre ha reconocido con cariño la labor desarrollada por los monaguillos. Es probable que el servicio de Monaguillo se iniciara en Roma hacia el año 251, debido a la necesidad de dar una mejor atención al Pueblo de Dios. En las celebraciones donde ellos participan se percibe algo especial, porque su participación realza la misa. Por otro lado, el hecho de participar como monaguillo permite a los niños asomarse de manera pedagógica y amena a los misterios de nuestra fe, y en especial al Misterio de la Eucaristía. Juan Pablo II dijo, refiriéndose a los monaguillos: “que en la liturgia son mucho más que simples ayudantes del párroco, son sobre todo servidores de Jesucristo, el Sumo y eterno Sacerdote. Están llamados en particular a ser jóvenes amigos de Jesús, profundizando y cultivando esta amistad con Él”. Agosto 2001 Plaza San Pedro – Roma. El verdadero cristiano es, por definición, una persona espiritual, porque está en contacto con Cristo y animado por el Espíritu a través de los senderos de una maduración profunda. Esta relación íntima con Dios se desarrolla a través de diversas mediaciones: la catequesis como camino de formación y de encuentro con el Señor, la liturgia en cuanto que es celebrar la presencia de Cristo en la Iglesia haciendo lo que Él hizo, la comunidad de monaguillos como espacio de encuentro con Dios a través del prójimo en el compartir la experiencia de fe. Es por eso que siempre debe estar presente la oración, tanto en común como individual. Es necesario aprender a orar y para eso hay que volver a escuchar las palabras desde los “labios del divino Maestro” quien nos va a conducir al diálogo de amor que es la oración. Por lo tanto es importante mantener los e

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